De los reyes de la nada a los reyes de la noche

El día llegó, el viernes de Metallica era realidad. Y como en otras oportunidades contaré mi experiencia M, en donde personalmente me sentí como parte de una realeza afortunada de ver un espectáculo tan explosivo como el de los grandes del Thrash metal.

Saliendo

La noche del jueves no pude dormir mucho que digamos, tal vez porque siempre me da insomnio cuando sé que tengo algo importante que hacer al día siguiente. A las 7 de la mañana abrí los ojos para darme cuenta que mi hermano seguía dormido, quien desde hace una semana me había dicho que saldría de madrugada a hacer la cola, se hallaba aún con las sábanas pegadas.

Lo desperté para decirle que saliéramos a las 9 de la mañana, me di un baño, me puse una blusa negra, unos jeans, una camisa de vestir negra (desafortunadamente era lo único que tenía limpio: una camina nueva manga larga), unas media de rayas estilo Tim Burton y mis botas… siempre voy vestida así a los conciertos. Olvidé por completo ponerme protector solar bajo el maquillaje, cosa que recordé intensamente una vez que estaba en la cola frente al Poliedro. Y lo más importante: revisar frenéticamente que no se me estuviera olvidando la entrada.

Mi entrada

Me puse sombra negra, un delineador escarchado y decidí ir con la boca roja. Compramos una botella de agua al salir y una bolsa de frituras que no recuerdo; aunque igual quedó olvidada en el piso de la cola tal vez bajo miles de pisadas de desconocidos.

Comienza la odisea

El viaje en el Metro se me hizo lento, en la transferencia a las línea tres nos encontramos con unos panas que también se dirigían a nuestro mismo destino, se hallaban cerca de unas escaleras rodeando a un chamo que no conocía. Éste se lamentaba en cuclillas: le acababan de robar el celular.

Pasadas las 10 ya habíamos llegado a La Rinconada donde se vislumbraba ya la kilométrica fila de fanáticos la cual, me dijeron, me contaron, iba mucho más allá de las adyacencias de La Rinconada.

Una vez que llegamos nos sentamos a esperar

Afortunadamente mi hermano se encontró con su amigo “El Chino”, nuevo baterista de su banda, quien tenía unos panas haciendo cola desde la madrugada. Nos coleamos con ellos y nos sentamos resignados a atravesar una larga y desesperante espera. Aunque el sol no era inclemente y algunas nubes cubrieron la incidencia del mediodía me quemé como la propia galla: la cara, la mitad de los brazos para abajo, la parte superior de las manos (WTF) y hasta me quedó una bella quemada en forma de corazón en mi escote… bella, bella… me arde la maldita.

En la cola mi hermano se puso a jugar truco

Pasado el mediodía mi hermano (le dicen Morsa) y yo nos compramos una hamburguesas, yo no tenía hambre pero temía que me diera una vaina en el concierto por no haber comido nada. Morsa se echó una siesta en el piso, sí entre toda la inmundicia, y después de las 2 de la tarde ya la primera cola se estaba moviendo; digo primera no porque hubieren varias a la vez, sino que habría que pasar por varios lugares donde de redistribuian.

Morsa echado... cobre mí, claro

A muchos no les parecieron lo de” todos juntos y al final vemos”; pero yo estaba más preocupada que no se formara un rollo como el de Iron Maiden en la cola de “general” antes de entrar… eso fue creepy. A pesar de mis pronósticos pesimistas todo fue feliz y rosa; estábamos muy emocionados como para arruinar once años de espera.

Al caminar, una alfombra de basura, restos de comida, bolsas, botellas de plástico, latas, se desenvolvía bajo nuestros pies. Recorríamos una ruta de porquería camino al cielo.

La cola después de la cola… y luego, otra más

Las emociones se iban interrumpiendo por paradas tras paradas en las varias colas que se desplegaron en el camino hasta el escenario. El rebaño de ovejas negras fue abordado por los miembros de seguridad de Evempro, nada de botellas ni comida podían ser ingresados. Hasta me tomé la libertad de beber de una botella de agua que algún desgraciado dejó en el camino (a mi riesgo).

Luego de la primera peregrinación, aún en un camino de asfalto, una segunda parada de nos vino de mal gusto finalizada por un gran cartel de deletreaba “Bienvenidos”.

Luego de pasar el primer segundo punto un gran camino (en subida) de tierra nos daba un divertido saludo. Jovenes y viejos corrían colina arriba intoxicados de gran emoción, pero yo en este punto ya estaba muy cansada como para correr; aunque sí apuré el paso.

Al llegar al próximo punto, unas barreras ya nos separaban según la entrada. Menos mal que no había tanta gente VIP delante de mi, porque no me habría gustado estar al lado de la parte de “General”; temía que me lanzaran cosas sólo porque había pagado más por mi entrada.

Entrada de "general" vista desde arriba

En fin, una vez más estábamos enfilados al lado de un camino, de lejos de veían unas escaleras por las cuales entraría “general” y por el otro lado un estacionamiento donde se suponía era nuestra última parcela. Pero una vez más, estancados en otra cola.

Cola de VIP antes de ir a la OTRA cola donde picaban la entrada

Creo yo que nos quedamos ahí una hora más, afortunadamente una camioneta con unos chicos pasaron arrojando unos “chupis” con agua, uno de ellos me dió unos cuatro en la mano, le di dos a mi hermano y yo me bebí los otros dos; hasta que pasaron unos vendedores y la necesidad no me permitió ahorrarme 30 BsF por dos basos de agua.

El calor y el cansancio hizo que la desesperada congregación pidiera agua a “La Ballena” de la policía, quien satisfizo sus pedidos con varios chorros de agua. De lejos yo miraba.

Yop
Esa soy yo entada esperando a que se moviera VIP

Creo que lo más chimbo de la cola fue ver a gente tan rascada que no se podía mantener en pie, de pana dan ganas de matarlos. Viniste a un concierto ÉPICO, y te embriagaste tanto que no vas a recordar un carrizo… ¡Imbecil!. Y bueno, pasando por alto que tuve que ver a MUCHOS hombre mear en público… y a una chama vomitar la pea (estaba tan ebria que no se podía parar, tuvieron que buscar a alguien de Evempro en una moto para poder llevarla a enfermería); pero normal, sin traumas.

Ya en la fila se comenzaban a mostrar señales de desesperación  y ansiedad, algunos comenzaron a gritar con rabia que abrieran las entradas. Pasadas las 4 de la tarde la cola comenzó a moverse mientras una estampida estallaba en la parte de “general”, y una manada de camisas negras salía disparado a toda prisa. Una vez pasada la última parada de VIP, nos esperaba un pequeño camino más… honestamente yo no podía caminar más; no sé por qué estaba tan cansada.

Al fin llegamos al frente de la tarima, una gran plataforma de 19 metros de longitud, magno estrado. Tal vez no quedamos de primeros pero estábamos MUY cerca.

En persona se sentía como que más cerca Jajaja

Después de estar una hora para entre una multitud, decidí dejarme caer donde cayera sentada, en verdad estaba agotada,, golpeé a algunos en el camino de bajada, pero ni me molesté el voltear o pedir disculpas. Estuve tirada en el piso (gracias por poner una lona en vez de dejar la tierra. Evempro, los quiero) algo así como que media hora hasta que comenzó a oscurecer. Traté de levantarme cuando de repente todos a mi alrededor así lo hicieron, sentí varias manos haciéndolo por mi, nunca vi quienes me ayudaron para agradecerles…  aunque confieso que me dio algo de  miedo.

La tardé caía y nos recibieron una gotitas caidas del cielo. Todo el año hemos pedido lluvia, y va a llover precisamente hoy. Yo tenía un inexplicable ánimo de positivismo y nunca creí que lloviera.

Oscureció rápidamente y salieron los teloneros paisanos, Dischord, la banda ganadora (de no sé qué) para abrir por parte de Venezuela. Yo me enteré momentos antes de que una banda venezolana tocaría. La verdad es que fueron bastante buenos, fue algo así como que Pantera mezclado con Killswitch Engaged, muy buenos la verdad. Aunque al final, cuando le pedimos otra canción, tuvieron problemas de audio (la voz no se escuchó nunca), el público comenzó a gritar “sabotaje”. Ellos no perdieron las ganas y lograron dejar el nombre de Venezuela en alto.

Dischord

Luego de otra terrible espera tocaron los protegidos de Metallica, Mastodon. Al parecer la audiencia se asustó un poco porque antes de su presentación comenzó a lloviznar nuevamente, y los miembros del equipo técnico salieron rápidamente a cubrir todo el escenario con sábanas de plástico (parecidas al material de las bolsas de basura negras). Al final el cielo se calmó dejando una leve brisa fresca.

Yo honestamente pensaba que tocaban heavy metal, algo que calentara los motores para el evento principal; pero resultaron ser algo así como experimentales… raros… o como mi hermano los llamó: “místicos”. Fue una cosa como de viajes astrales y tratar de tratar de hacer contactos del tercer tipo.

No me gustaron mucho que digamos, en algunos momentos se me hizo hasta aburrido. La verdad es que el dolor de pies que tenía en ese momento era algo que nunca había experimentado en mi vida, además me dolía la espalda… en realidad me dolía TODO, y estaba ansiosa por ver a Metallica.

Mastodon

En un momento llegué a decirle a mi hermano que estaba tan cansada  que si no soportaba en algún punto de Metallica me iría hacia atrás a algún lugar más despejado… y ahí me desmayaría. Pero tenía que ver aunque sea el comienzo desde donde estaba.

La hora cero

Casi una hora después, pudimos ver el escenario donde James, Kirk, Trujillo y Lars estarían paseándose. unos diez micrófonos repartidos a los largo de todo el escenario, una plataforma detrás de la batería, dos pantallas laterales, y una gigante en el centro.

De repente, todo se apagó y oh, oh… sonaba Creeping Death mientras pasaban un corto de The good, the bad and the ugly (banda sonora de la película) donde Clint Easwoood se inclinaba sobre unas tumbas. Una ola de gente nos empujó hacia adelante, trajines y empujones usuales. La pasé tranquila, nada de violencia no golpes, todo normal.

Al primero que vi fue a Robert, que salía debajo de una de las plataformas… luego de eso no recuerdo, creo que fue a Kirk, de verdad estaba tan cerca que podía ver sus pantalones ajustados y las arrugas en su camisa sin mangas; Hasta el dibujo de su guitarra, juro que leía claramente “Dracula”. Igualmente las pantallas fueron de una gran ayuda.

A Lars no lo vi mucho (cosa que no me molestó en lo absoluto); sólo en algunos momentos cuando se ponía de pie o cuando pasaban su cara decrépita por las grandes pantallas (porque la batería no estaba montada en ningún lado).

Los juegos pirotécnicos y las inmensas llamas a un lado del escenario prendieron mucho más a la audiencia, quienes estaban miedosos igual que emocionados. Eran unas llamas altísimas, sobrepasaban por mucho al mismo escenario. Uno de los amigos de mi hermano, quien estuvo con nosotros parte del concierto trabajaba para la compañía que instaló los efectos, y nos dijo que el calor de las llamas grandes se sentía hasta 200 metros de distancia.

Ay, chico, pero si no había gente xD

Pues lo corroboro porque de verdad se sentía un calor espeluznante cuando explotaban, ni pensar de las personas que se encontraban en frente de  ella, pobres… el susto que se habrán llevado.

La advertencia que le había hecho a mi hermano desapareció cuando vi a los dos amores de mi vida en el escenario, James y Kirk, ya no sentía nada, la carga de adrenalina y endorfinas (lo que sea) se me subió hasta la cabeza y todo lo que hice fue saltar y gritar como demente.

Yo no sé si había 26 mil personas, o como dicen otros aproximadamente 50 mil; pero eso estaba hasta el culo.

Set-list de Metallica en Caracas

Después de ese maravilloso intro, vino For Whom the bell tolls, Fuel, el cual nunca habría pensado que tocarían, Harvester of sorrow, Fade to black, unas de Death Madnethic que no me sabía, luego The day that never comes, y de pana, mi canción favorita, la que JAMÁS pensé escucharía: Sad but true (la supuesta canción muy heavy para nosotros, jeje), siguieron Cyanide, un espectácular momento de fuegos artificales como preludio a One, Master of Puppets… creo que para este momento mi hermano estaba ya destruído, del cansancio y de tanto llorar me dijo que iba para atrás, yo no pude dejarlo solo y me fui con él.

Caminamos y caminamos entre una hola de gente, no hallábamos en hueco entre la barrera… porque no existía, había tanta gente que llegaban hasta las rejas de “general”. Compramos unas aguas y refrescos y nos fuimos al medio del escenario a apoyarnos de las rejas.

Tocaron Blackened, totalmente inesperado, luego Nothing else matters, el clásico por excelencia (en este momento tuve que deterneme a abrazar a mi hermano (quien lloraba como una marica, pero le otorgo el hecho de que sea su banda favorita en el mundo); y para terminar esta parte: Enter Sandman.

Luego de un receso, porque volvieron por nuestra petición, siguieron con Last Caress, Whiplash, y finalmente Seek and destroy, para terminar dos horas de puro poder metalero, no sé como aguantaron, todo seguido, sin descansos ni respiros.

Va la reseña de  Eltiempo.com.ve, muy buena:

Ya sin amenaza de lluvia, las tres enormes pantallas de video, que completaron el gigantesco escenario, mostraron a un joven Clint Eatswood, correr entre tumbas en una escena del filme “El Bueno, el Malo y el Feo” (1966), mientras los primeros acordes de la canción “The ecstasy of gold”, permitieron que el danés Lars Ulrich ocupara su lugar detrás de la batería.

Ese primer instante, en el que James Hetfield (guitarra/voz), Kirk Hammett (guitarra) y Robert Trujillo (bajo) completaron la formación, sirvió para que la totalidad del recinto estallará en aplausos, vítores y gritos ante la presencia de Metallica.

“Buenas noches Caracas”, gritó Hetfield en castellano “it has spent long time” (ha pasado mucho tiempo) recordó en voz alta, mientras la canción “Creeping Death”, del disco “Ride the Lightning” (1984) dio inicio formal al esperado recital de los californianos.

Entre un muy bien llevado espectáculo de sonido, columnas de fuego, pirotecnia y luces centelleantes continuaron resonando los éxitos que este cuarteto ha integrado a sus nueve discos de estudio.

“For whom the bell tolls” fue la segunda canción interpretada por los jinetes, a la que le siguió enérgica “Fuel”, sencillo en el que el público fue deslumbrado por enormes columnas de fuego, que se levantaron siete metros sobre el entarimado y en el margen derecho del área VIP.

“Its good for being here again”, (es bueno estar aquí de nuevo), aludió el frontman de la banda durante un descanso que precedió la interpretación de “Harvester of sorrow”, “Fade to black”, “That was just your life”, esta última interpretada por Hetfield con una guitarra acústica.

La intervención de Trujillo en un intenso “solo” de bajo dio paso a “The end of the line”, “The day that never comes” y “Sad but true”, para finalizar una terna de temas que fue cerrada con la participación en solitario de Hammett.

Otro intermezzo de un minuto permitió el avance del setlist con los clásicos “Cyanide”, “One”, “ Master of puppets” y “ Blackened”, a los que les siguieron los no menos famosos “Nothing else matters ”, “Enter sandman”, “Last caress”, “Whiplash” y “SeekDestroy”, pieza con la que Hetfield se despidió diciendo “Los quiero Venezuela”, frase que una vez apagadas las luces y el sonido marcó el lento éxodo de los miles de fanáticos que atendieron entusiastas al llamado de Metallica.

La verdad es que ahora sé por qué amamos tanto a James, es que en serio el señor es BELLO, es demasiado atractivo, y además de un simpático. Yo me caso. Se notó que Heatfield gozó una bola, tuvo una química genial con el público venezolano, nos mantuvo animados y con el humor arriba. Ese es el tipo de interacción que uno busca en un concierto, creo que eso lo han aprendido a lo largo de muchísimos años de carrera.

Death MAgnethic tour - Caracas, Venezuela. 12.03.2010
James Hetfield

Al final de lo que se sintió como un campo de batalla tuvimos nuestra recompenza, salimos más que satisfechos. Yo no daba más, juro que si pisaba mal y me caía no podría levantarme más… tendrían que arrastrarme el camino de vuelta. Sí, otra vez todo lo que recorrimos nos esperaba en penumbras, el rebaño negro salía lento y agotado hacia la salida.

Fe de errata: ¡Clint no es el que se inclina en las tumbas! Si alguien me dice el nombre del actor…

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3 comentarios en “De los reyes de la nada a los reyes de la noche

  1. lei tu cronica, me gusto, larga, detallada.
    no es clint el que esta en las tumbas…
    tengo fotos muy buenas de james… solo escribe y te las envío!!!!!!

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